25 Jun 2021

Semilla de maíz

Nathalie Vela from Generali EspañaS.A. de Seguros y Reaseguros

Había un agricultor que cultivaba maíz de excelente calidad. Cada año ganaba el premio al mejor maíz cultivado. Un año un periodista le entrevistó y descubrió que el agricultor compartía su semilla de maíz con sus vecinos. ¿Cómo puede permitirse el lujo de compartir su mejor semilla de maíz con sus vecinos cuando están compitiendo maíz con el suyo cada año? Preguntó el reportero.

¿Por qué señor?, dijo el granjero, ¿no lo sabía? El viento recoge el polen del maíz en maduración lo hace girar de un campo a otro. Si mis vecinos cultivan maíz inferior la polinización cruzada degradará constantemente la calidad de mi maíz. Si voy a cultivar un buen maíz, debo ayudar a mis vecinos a cultivar un buen maíz.

Lo mismo ocurre con nuestras vidas…. Leí recientemente en la red social de una amiga que, “Aquellos que quieren vivir bien y con sentido deben ayudar a enriquecer la vida de los demás, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Y aquellos que eligen ser felices deben ayudar a otros a encontrar la felicidad porque el bienestar de cada uno está ligado al bienestar de todos”.

Desde que iba en bici a la universidad y veía el edificio de Generali saliendo de la estación de Saint-Lazare en París, o en el centro de Madrid yendo a la oficina en patinete, miraba hacia arriba las siglas en los edificios imponentes que perduran desde siglos, soñando con épocas de expediciones marítimas pasadas con la música de Aida sonando de fondo, mientras se inauguran nuevas rutas por el Canal de Suez.

Hasta que empecé en el mundo laboral estudiando de memoria los coaseguros de Generali cual “follower” por los riesgos bien suscritos, y, llegó mi primera póliza suscrita con el sello de Generali, con la grata sorpresa al descubrir que enriquecen la vida de los demás con acciones por la crisis del cambio climático que vivimos, cuidando de las personas en situación desfavorable, y entre muchas otras. Trabajando para que las próximas generaciones, en 190 años más, no tengan que emigrar a Marte por haber contribuido a la destrucción de nuestro planeta, sino para seguir acompañando a las empresas y personas, en un nuevo paso de la humanidad.